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Sunday, 25 May 08, 09:42 PM

25.05.08 | Godoy Cruz no fue el equipo que habitualmente es porque la presión lo superó. Los jugadores estuvieron por debajo de su nivel y Ben Hur se llevó mucho con bastante poco. En Quilmes la historia va a ser diferente.


Había tanta tensión en el ambiente que al final del PT, Caruso y Garipe se putearon feo. Solana llegó para separar.

ANALISIS
El artista está por salir al escenario para lucirse como solista. Pero antes de hacer su entrada triunfal tiene la mala suerte de asomarse por detrás del telón para espiar el ambiente, y se encuentra con que el teatro está repleto de gente que quiero verlo y que espera su mejor actuación. No puede fallar, sería catastrófico, un mínimo error lo tiraría abajo. Y le da miedo. Y no quiere salir. Y le tiemblan las piernas y una gota de sudor helado le recorre la espalda. Eso es pánico escénico.

Y salvando las distancias, los jugadores de Godoy Cruz sufrieron eso. Había mucha expectativa para este partido, y se palpaba en las tribunas. Ante tanta presión, los protagonistas bodegueros se vieron desbordados y, casi de manera inevitable, cayeron en la ansiedad de la gente, que bramaba por el ascenso.

Por eso el Expreso no rindió. Salvo excepciones, los jugadores estuvieron por debajo de su nivel y no tuvieron la capacidad para entrarle a un equipo cerrado. Además, la defensa inédita que paró Oldrá pagó derecho de piso con distracciones y desconexiones que le facilitaron las cosas a los delanteros de Ben Hur. Cada centro encontró ganador a un visitante, cada pelota perdida fue recibida por un pie santafesino, cada pelotazo bodeguero fue facilmente desmantelado por una cabeza rival.

Sin ideas ni protagonismo, muchos se escondieron. Caruso y Ovelar fueron los delanteros más separados de la historia del fútbol, y nunca lograron encontrarse. El paraguayo, por su parte, volvió a fallar de titular, pero a esta altura no sorprende. Sí sorprende que el Gato lo siga metiendo de entrada cuando está a la vista de todos que rinde entrando desde el banco.

Caruso hizo de las suyas pocas veces, y cuando apareció generó lo mejor de Godoy Cruz. Dio la sensación, además, que el equipo nunca aceleró y en varios momentos sobró el partido. Una vez que estuvo abajo en el marcador, se hizo todo cuesta arriba y ya los nervios nublaron cabezas y sirvieron para la misión rafaelina.

Ramírez entró para limpiar pero apareció poco. Como tantas veces, el Mago fue esclavo de su intermitencia, lo cual es una lástima porque su pie dotado hace estragos cuando él se lo propone. Fue una noche de trabas mentales y nervios que hicieron estragos en el funcionamiento de un equipo que nos tiene acostumbrados a otros fustes más futbolísticamente cargados.

Con Quilmes, de visitante, la presión será del otro. Godoy Cruz ya ha demostrado que plantear partidos inteligentes no le cuesta, mucho menos concentrarse en entornos desfavorables ni manejar presiones ajenas. Por eso en el Centenario se puede dar el resultado necesario para no ascender porque los otros no ganen, sino porque ganamos nosotros. 

 
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Posted by godoycruzat | Comments (0)
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